Buenas, me presento
Soy Daniel Rivera, periodista y abogado en ciernes, joven de 24 años con unas ganas de salir a comerme el mundo que flipas. Al fin, después de muchos años, veo como las metas se van acercando, o mejor dicho, como voy consiguiendo que se acerquen. Es cuestión de constancia, tesón y tener claros tus objetivos, entre muchas otras cosas, claro está, pero principalmente esto.
Aunque sigo como siempre, ahora esto es como nunca, como la flor que se abre en primavera -perdón por la cursilada- pero cada vez más me sorprendo en un estado positivo en el que nunca antes me había encontrado, o al menos, no con este fundamento.
No obstante veo a mi alrededor como un agujero negro se come poco a poco las esperanzas de amigos y familiares y me pregunto que es lo que puedo hacer para ayudarles. En todo lo que me sea posible desde luego que lo haré.
Puede que esto no sea más que una excusa para continuar practicando la escritura, escribiendo la historia de mi vida en forma de diario, pero es el germen de un sueño que está a punto de florecer.
Mirando atrás dejo años de incertidumbre, confusión, rencores e incluso sabor a venganza. Llega mi momento y espero que sea para quedarse. Quedan muchos detalles que pulir y uno de mis mayores deseo es "echarme al monte" en busca de buenas noticias, de historias de verdad que den sentido al sueño por una profesión. Habrá bienes en conflicto, coacciones, secretos y decisiones duras pero la vida está llena de pruebas que uno debe superar. Elegir entre el debe y puede, y ser lo suficientemente objetivo como para actuar de la forma correcta.
Definitivamente deberían preparar mucho mejor a los periodistas para esta profesión, se echa en falta una buena escuela de Periodismo a la vieja usanza, donde enseñen a los periodistas sus derechos y como defenderlos de forma práctica, tanto en la calle como laboralmente y la preparación para lo que se van a encontrar y los temas que van a tratar, no un montón de papel mojado que es lo que se da hoy día en las Facultades de Comunicación de España.
Es por eso que el estado del Periodismo actual esta tan denostado. El control político y económico sobre los mismos enturbian la visión de la realidad de la gente de a pie. Y lo peor de todo es que cuando vemos la verdadera punta del iceberg, la gente, lo único que hace es permanecer donde está o quejarse, pues están más preocupados lógicamente en sus quehaceres cotidianos. Ahora imaginad que el Estado es un coloso, un titanic que se está hundiendo e imaginad que los pasajeros se quedan parados o protestan contra otros pasajeros o simplemente le echan la culpa al capitán del barco, ¿ilógico verdad?. Pues es un poquito lo que está pasando actualmente, pero más jodido, porque hay mucha gente implicada y afectada en esto, y aquí no vale lo de niños y mujeres primeros, aquí si cae el barco, caemos todos, y el desgarramiento del casco parece por mucho que algunos se pongan a achicar los pasillos con vasos de agua, inevitables. Es hora de echarse al mar y buscar una isla salvando a todos los que podamos. Mientras la gente de a bordo no pierda los nervios nos seguiremos hundiendo lentamente pero al menos, durante el ahogo generalizado, no reinará el caos, seguirán los cantos de violín y su orquesta, hipnotizando al público, hasta que por fin, la única salida posible sea cerrar los ojos y esperar. Pues bien, yo no quiero esperar.
Soy Daniel Rivera, periodista y abogado en ciernes, joven de 24 años con unas ganas de salir a comerme el mundo que flipas. Al fin, después de muchos años, veo como las metas se van acercando, o mejor dicho, como voy consiguiendo que se acerquen. Es cuestión de constancia, tesón y tener claros tus objetivos, entre muchas otras cosas, claro está, pero principalmente esto.
Aunque sigo como siempre, ahora esto es como nunca, como la flor que se abre en primavera -perdón por la cursilada- pero cada vez más me sorprendo en un estado positivo en el que nunca antes me había encontrado, o al menos, no con este fundamento.
No obstante veo a mi alrededor como un agujero negro se come poco a poco las esperanzas de amigos y familiares y me pregunto que es lo que puedo hacer para ayudarles. En todo lo que me sea posible desde luego que lo haré.
Puede que esto no sea más que una excusa para continuar practicando la escritura, escribiendo la historia de mi vida en forma de diario, pero es el germen de un sueño que está a punto de florecer.
Mirando atrás dejo años de incertidumbre, confusión, rencores e incluso sabor a venganza. Llega mi momento y espero que sea para quedarse. Quedan muchos detalles que pulir y uno de mis mayores deseo es "echarme al monte" en busca de buenas noticias, de historias de verdad que den sentido al sueño por una profesión. Habrá bienes en conflicto, coacciones, secretos y decisiones duras pero la vida está llena de pruebas que uno debe superar. Elegir entre el debe y puede, y ser lo suficientemente objetivo como para actuar de la forma correcta.
Definitivamente deberían preparar mucho mejor a los periodistas para esta profesión, se echa en falta una buena escuela de Periodismo a la vieja usanza, donde enseñen a los periodistas sus derechos y como defenderlos de forma práctica, tanto en la calle como laboralmente y la preparación para lo que se van a encontrar y los temas que van a tratar, no un montón de papel mojado que es lo que se da hoy día en las Facultades de Comunicación de España.
Es por eso que el estado del Periodismo actual esta tan denostado. El control político y económico sobre los mismos enturbian la visión de la realidad de la gente de a pie. Y lo peor de todo es que cuando vemos la verdadera punta del iceberg, la gente, lo único que hace es permanecer donde está o quejarse, pues están más preocupados lógicamente en sus quehaceres cotidianos. Ahora imaginad que el Estado es un coloso, un titanic que se está hundiendo e imaginad que los pasajeros se quedan parados o protestan contra otros pasajeros o simplemente le echan la culpa al capitán del barco, ¿ilógico verdad?. Pues es un poquito lo que está pasando actualmente, pero más jodido, porque hay mucha gente implicada y afectada en esto, y aquí no vale lo de niños y mujeres primeros, aquí si cae el barco, caemos todos, y el desgarramiento del casco parece por mucho que algunos se pongan a achicar los pasillos con vasos de agua, inevitables. Es hora de echarse al mar y buscar una isla salvando a todos los que podamos. Mientras la gente de a bordo no pierda los nervios nos seguiremos hundiendo lentamente pero al menos, durante el ahogo generalizado, no reinará el caos, seguirán los cantos de violín y su orquesta, hipnotizando al público, hasta que por fin, la única salida posible sea cerrar los ojos y esperar. Pues bien, yo no quiero esperar.